Al coronel Juan Luis del Hierro, in memoriam

Publicado el 22 febrero de 2020 en CULTURA DE DEFENSA, General, Opinión por Miguel Angel Rodríguez

Pasaban pocos minutos del sábado 22 de febrero cuando recibí la triste noticia del fallecimiento de un soldado de España. Tras una fructífera vida dedicada al Ejército y a su familia, el coronel Juan Luis del Hierro Gil (Picón, 1937), ha rendido su alma a Dios. Traté al coronel del Hierro cuando, ya retirado del servicio, asumió la responsabilidad de presidir en Ciudad Real la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil. Se fijó como misión acercar el conocimiento de las Fuerzas Armadas a los más jóvenes, eso que se ha dado en llamar “cultura de Defensa” y que no es otra cosa que conocer, amar y respetar a nuestras Fuerzas Armadas, con el convencimiento de que la Defensa es cosa de todos. Este último cargo, que ostentó hasta 2016, solo fue la culminación de una larga trayectoria de servicio a España que comenzó en la Academia General Militar de Zaragoza, en un ya lejano año de 1957, cuando obtuvo su primer empleo como caballero cadete. Allí se empapó de los valores de nuestro Ejército, plasmados en las Reales Ordenanzas. Valores que se grabaron a fuego en el joven Juan Luis del Hierro quien siempre recordaría ese artículo 15 que establece la primacía de los valores morales enraizados en nuestra “secular tradición”, valores “de los que sus miembros ( de las Fuerzas Armadas) harán norma de vida”. Desde entonces palabras como patriotismo, honor y ejemplaridad fueron efectivamente su norte y su guía y fueron cualidades que le han acompañado hasta el fin de sus días.

 Muchos fueron los destinos posteriores, unos más lejanos y otros más cercanos, pero siempre con Ciudad Real en el corazón y así, tras el desempeño de los empleos correspondientes y tras su ascenso a coronel en 1990, en junio de 1992 recaló definitivamente en nuestra ciudad para ejercer el cargo de Gobernador Militar y Jefe de la Jefatura Logística Territorial. A partir de ese momento Juan del Hierro se implicó en la vida de la ciudad y de la provincia y su presencia en actos civiles y militares fue constante. El 30 de junio de 1995, tras treinta y ocho años de servicio activo, pasó a la reserva. Unos días antes, en la última jura de bandera que presidió en el Batallón de Helicópteros de Ataque de Almagro, cuando todavía quedaban algunos años para la supresión del Servicio Militar Obligatorio, se dirigió a los reclutas y les dijo: “debéis sentiros orgullosos de ser españoles, porque habéis jurado ante la bandera que simboliza la Patria, y aunque materializada en tela, no es ningún trapo como pretenden quienes están muertos a los sentimientos de la Patria. Es España, porque en ella ondea toda su historia”. Hoy que España vive situaciones convulsas en alguno de sus territorios, la palabras del coronel del Hierro cobran plena vigencia.

Juan Luis del Hierro y su esposa han tenido cuatro hijos y una hija que me honran con su amistad. Sin duda el ejemplo paterno y la buena sombra que proyectaba han influido decisivamente para que tres de ellos sean militares y uno policía, siendo la única mujer funcionaria de la Excma. Diputación, por lo que se puede decir que los cinco son servidores públicos. Quiso el destino que una de las últimas apariciones públicas del coronel del Hierro fuera en octubre de 2017, con ocasión de la toma de posesión de uno de sus hijos, el también coronel de Infantería Diplomado de Estado Mayor, Juan Manuel del Hierro Rodrigo, como subdelegado de Defensa en Ciudad Real, cargo equivalente al de Gobernador Militar que desempeñó el padre. Los que tuvimos la suerte de acompañar a la familia del Hierro ese día no tenemos claro si era el padre el que estaba orgulloso del hijo o más bien era al revés, porque quizá eran ambas cosas. Juan nos emocionó a todos al mencionar a su padre y tuvimos claro que el ejemplo de la madera limpia y firme de un buen español había calado en todos sus hijos. Caballero cristiano, devoto de la Virgen del Prado a la que tantas veces acompañó en su día grande por las calles de nuestra ciudad,  a buen seguro que ya está gozando de la presencia del Padre sabiendo, como dice la oración tantas veces cantada, que “la muerte no es el final”. A la orden de usía, mi coronel. Descanse en Paz.

 

Miguel Ángel Rodríguez

Diputado en las Cortes de Castilla-La Mancha

 

La estrategia, no solo para los militares

Publicado el 14 febrero de 2020 en CULTURA DE DEFENSA, General, Opinión por Miguel Angel Rodríguez

Decía el general Alonso Baquer, gran estudioso de la ciencia militar, que la estrategia es un  modo de pensar (o también, una forma de elaborar modelos para operar) frente a situaciones de conflicto. Considero de imprescindible lectura su aportación en el volumen colectivo “Manuel Fraga: Homenaje Académico”, editado por la Fundación Cánovas del Castillo (Madrid, 1997). Allí escribe que la estrategia decide ¿qué tenemos que hacer? A partir del ¿qué debemos hacer? En la atmósfera del ¿qué va a pasar? Al final se trata de una ciencia, algunos dicen que un arte, que tiene que estudiar el comportamiento colectivo. Y por eso desde hace algún tiempo materias que solo se estudiaban en la carrera militar, ahora se aplican a entornos empresariales y a todo tipo de organizaciones con “recursos humanos” que gestionar y sobre todo con objetivos que conquistar. Y la organización que no tenga clara la estrategia se equivoca, y está condenada al fracaso. Primero se piensa, y después se conducen los ejércitos hacia objetivos decisivos, porque “sin conducción efectiva de los ejércitos hacia el punto de aplicación de la fuerza, donde se espera obtener la victoria, no hay verdadera estrategia”, concluye Baquer. Y cuando tengamos clara la estrategia entra en juego la táctica. El tratadista militar francés Bonal diferenciaba estrategia de táctica y decía que “la estrategia es el arte de concebir y la táctica es el arte de ejecutar”. El más conocido Clausewitz opinaba que “la estrategia es el empleo de la batalla con el fin de ganar la guerra y la táctica es el empleo de las tropas en el combate”. O lo que es lo mismo, dicho en “román paladino”, que hay unos que piensan (estados mayores de los ejércitos, consejos de administración de las empresas, comités de dirección…) y otros que ejecutan esa estrategia (soldados, empleados…) entendida como el arte de conducir las unidades efectivamente reunidas bajo una autoridad, hacia el objetivo que se considera decisivo. Por lo que tener la estrategia clara y sobre todo transmitir esa estrategia a los encargados de ejecutarla se convierte en primordial. Ahora estamos más acostumbrados a escuchar la palabra “geoestrategia”, sobre todo a partir de los exitosos libros del coronel Pedro Baños,  porque “la introducción del prefijo geo tanto en la idea de estrategia como en la idea de política marca un proceso de modernización. Incluso de mundialismo, de ecumenismo, de universalismo y de globalización, fenómenos tan característicos de la denominada postmodernidad” Este último entrecomillado, que suscribo, lo transcribo tal cual del Documento de Análisis del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE 08/2010) titulado “Estrategia, Geoestrategia y Geopolítica” Pero con prefijo o sin prefijo, lo decisivo es que toda la organización tenga claro cuál es su papel y qué objetivo se tiene.

Aquí ya empieza a fallar la teoría. El papel lo aguanta todo, pero qué difícil es para los de “abajo” conocer los planes de los de “arriba”. A pesar de que conocer la estrategia y la táctica precisa para alcanzar el objetivo es el nudo gordiano, que hay que deshacer, de cualquier pretendida victoria. Todo esto sirve para los ejércitos y, como he dicho antes, para cualquier organización con fines y objetivos.