El parque de la “Batería” y sus cañones del 15,5

Publicado el 31 Agosto de 2015 en Destacados, General, Opinión por Miguel Angel Rodríguez

bateriaCuando se habla de Torremolinos se nos viene a la mente el turismo de sol y playa. También inevitable pensar en esas míticas películas del cine español como “Objetivo Bikini”, “Manolo La nuit”, “el abominable hombre de la Costa del Sol” y tantas y tantas otras de los inefables Landa, López Vázquez y compañía. Películas en las que Torremolinos es el escenario ideal de arena, mar y “suecas”.  Pero aprovechando el final de las vacaciones os quiero presentar un lugar que seguramente algunos no conoceréis y que a mi me ha sorprendido. Se trata del parque de La Batería, ubicado en Torremolinos, en el corazón de la Costa del Sol. Está situado en la zona norte de Montemar, en un espacio que previamente ocupaba una batería defensiva de costa, de la cual toma su nombre. Tiene una superficie aproximada de 74.000 m², articulados a través de una red de senderos irregulares que separan las zonas del parque. En el centro figura un gran lago artificial de unos 9.000 m², suministrado mediante un caudal natural permanente situado bajo un aparcamiento cercano, y que sirve al mismo tiempo para regar las zonas ajardinadas. Además, el lago es navegable para embarcaciones de paseo, que se pueden alquilar en el mismo parque. Muy recomendable para ir con la familia.

bateria 2Lo más llamativo del parque, para mí, es que la antigua infraestructura defensiva ha sido rehabilitada, de manera que los tres emplazamientos artilleros se pueden visitar. Se conservan algunos cañones y dos búnkers subterráneos desde donde se suministraban proyectiles a la dirección de tiro ubicada en el acantilado. Lamentablemente los búnkers, corredores fortificados y el puesto de mando no están abiertos al público, aunque a través de la reja se puede ver su excelente conservación. La Batería de Costa de Torremolinos contaba con tres emplazamientos para cañones, construídos en 1937 en hormigón armado, con un grosor de paredes y techos de hasta dos metros. Los cañones son “Schneider” del “quince y medio”. Un cañón de 155/13 mm modelo de 1917 que se fabricó bajo licencia de la casa francesa Schneider en la Fábrica Nacional de Armas de Trubia (Asturias), así como en La Carraca en San Fernando (Cádiz), por la Sociedad Española de Construcción Naval, declarándose reglamentario para los regimientos de Artillería españoles en 1922. Se trataba de un cañón móvil de tracción hipomóvil, con un peso de 3.300 Kg, una longitud de 6,13 metros y un alcance de 11.500 metros. Además de las piezas artilleras proyectadas por Sotomayor, Argüelles y Munaiz, por ahorro de costes se decidió fabricar en España bajo licencia otras piezas artilleras como las situadas en el Parque de la Batería. La industria de defensa de entonces se movía por criterios económicos, igual que ahora, pero también se movía por lo que podíamos llamar “modas”. Parece que la moda de entonces respecto del material se centraba en la pieza de tiro rápido que produjo fuertes discusiones, incluso en las Cortes, llegándose a la conclusión de la compra del cañón de 75 mm Schneider, del que se adquirieron 200 piezas y la patente para su fabricación en España. Leer Más…

¿Estamos viviendo un tsunami político?

Publicado el 15 Agosto de 2015 en General, La Tribuna, Opinión por Miguel Angel Rodríguez

nota prensa novHace unos años cayó en mis manos un libro escrito por el profesor Pin Arboledas, todo un experto en el análisis de políticas públicas desde su cátedra del IESE. Se titula “Los tsunamis políticos”. El nombre que da título al libro sirve al autor para explicar las diversas olas ideológicas que, “como poderosos tsunamis”, se han producido en los últimos años. Esas olas tuvieron su epicentro en un reducto intelectual concreto que posteriormente se fue expandiendo hasta que aparecieron sus apóstoles y el maremoto salió a la superficie. Así, la explosión del keynesianismo se produce tras la depresión de 1929 y su tsunami recorre el mundo después de la segunda guerra mundial. El liberalismo de Milton Friedman da origen a la ola neoliberal que se vivió a partir de finales de los setenta. Y la “tercera vía” de Anthony Giddens acabó con el tiempo y otras aportaciones ideológicas en el tsunami del “pensamiento políticamente correcto” -según la denominación del autor- que se ha instalado a principios del siglo XXI. Pin sostiene que esos tsunamis se pueden predecir porque, previamente, su epicentro se detecta en determinados círculos intelectuales y científicos y por ello se puede estar preparado para sus consecuencias. Salvando las distancias, históricas e intelectuales, en las pasadas elecciones locales y autonómicas en España se vivió esa especie de tsunami, propiciado por la irrupción de partidos que hasta el momento no existían. Esos partidos, en buena medida productos del marketing y la televisión, prometían regeneración y bienestar para todos. Prometían acabar con lo que ellos denominan “casta”, representada por el PP y el PSOE, prometían en definitiva un tiempo nuevo. Parecía estar saliendo a la superficie un nuevo tsunami ideológico que haría temblar las estructuras de los que venía siendo la política tradicional. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho. En la práctica y oculto bajo su bonita literatura neo revolucionaria, lo que estaba escrito con tinta invisible, de esa que tienes que aplicar calor al papel para que aparezca, era que había que acabar con los gobiernos del Partido Popular fuera como fuera.

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