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Errar es humano, pero tanto…

Publicado el 16 diciembre de 2018 en General, La Tribuna, Opinión por Miguel Angel Rodríguez

Es curioso que personajes pretéritos como Cicerón puedan servir de hilo conductor para abordar situaciones actuales de nuestra ciudad. Cicerón, al que ya he traído a colación en otras ocasiones, no solo es uno de los escritores más importantes de la literatura latina, sino también una de las mentes políticas más brillantes de Roma y uno de sus oradores más preclaros, y eso que él provenía de una familia del orden ecuestre, adinerada pero sin apenas influencia política, por lo que llegó a la política (primero cuestor, más tarde senador y por último cónsul) gracias a su prestigio como abogado hasta el punto de que llegó a barajarse su nombre como sucesor de Julio César tras el asesinato de éste. Al final, tras estallar la guerra civil entre Marco Antonio y Octavio se decantó por el segundo y su frente de batalla fueron las letras. Así, en sus célebres Filípicas (y pensaba yo que las clases de latín de doña Carmen Blanco y doña María José Cárdenas no me iban a servir) en uno de sus pasajes puede leerse “Cuiusvis homines est errare” (todo hombre puede equivocarse. Hombre entendido como persona humana, que todavía faltaban siglos para el lenguaje inclusivo). Algunos siglos después y gracias a variaciones de San Jerónimo sobre el tema y de algún otro pensador, la cita acabó como la conocemos actualmente “errare humanum est”. Pues si, eso nadie lo discute, errar es de humanos. Cada vez que intento analizar la actuación del equipo de Gobierno en algún tema intento aplicar la benevolencia y pensar precisamente eso, que es normal equivocarse, pero es que últimamente cada vez que intento disculpar una actuación diciendo lo de errar es de humano a continuación pienso: pero errar tanto…Nos lo están poniendo francamente difícil para ser benévolos con su actuación y ya que estamos llegando al final de la legislatura vemos como son muchos más los errores que los aciertos. El último ejemplo lo tenemos con las dichosas luces de Navidad. Que se llaman así porque tienen que estar puestas durante el periodo navideño. Ignoro si cuando escribo esto ya están todas instaladas pero mucho me temo que no y además es difícil calcular el perjuicio que esta actuación negligente está causando a la actividad comercial de la ciudad. Habrá quien me diga que la Navidad no son solo las luces, que la luz está en nuestro interior y todas esas cosas, pero para el comercio las luces si son importantes. Y para dar sensación de capital también lo es. También hace unos días observamos que se estaba instalando una macro carpa en la plaza mayor. Una instalación que conlleva unas molestias a los vecinos, unos taladros en el suelo y un coste económico de instalación y de alquiler. Pues bien, tres días después de ser instalada y sin haberse utilizado se procedió a su retirada sin que hasta ahora se nos haya dado ninguna razón ni cuentas sobre el coste de la misma para el sufrido contribuyente. No es cuestión de hacer balance de legislatura pero podría poner muchos más ejemplos de fallos clamorosos que tienen consecuencias económicas. Esto no es de recibo en un equipo de Gobierno que se presume serio. Errar es de humanos, pero esto ya es pasarse. Ser contumaz en el error conlleva gastos que pagamos todos.

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