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El ocaso del pudor

Publicado el 20 julio de 2013 en La Tribuna, Opinión and tagged , , por Miguel Angel Rodríguez

psoe_felipe_gonzalez_vera_barrionuevo_galEl verano es tiempo propicio para la lectura y como consecuencia de ese vicio que consiste en leer casi todo lo que cae en mis manos, traigo a colación una obra asombrosa que se titula “El ocaso del pudor”, de Miguel Dalmau. Y aunque tiene poco que ver con la política, tal vez por deformación profesional, yo si he encontrado similitudes. El autor trata de explicar cómo a partir del s. XX y al tiempo que se transformaba la sociedad, la idea de pudor también fue cambiando. El autor intenta responder de forma amena las preguntas clave para llegar a comprender dicho fenómeno: ¿Qué ocurrió en el siglo pasado para que hoy sea tan difícil sorprenderse de aquello que escandalizaba a nuestros abuelos? ¿A qué se debe que no percibamos el pudor como antes? El autor llega a calificar el asunto como “pudoricidio” y dice que éste se expresa en el pensamiento feminista, en las artes plásticas, en el mundo del espectáculo, en el cine de autor e incluso, en la actualidad, a través de las redes sociales. Y aquí finaliza el autor y sigo yo apuntando que ese “pudoricidio”, esa ausencia de pudor, se manifiesta también en la actual política nacional.

Cómo si no se podría explicar que un tipo como Rubalcaba se atreva a pedir la dimisión de Rajoy o de cualquiera. Individuos así, que presuntamente han participado en primera línea, por acción u omisión, en asuntos como la financiación ilegal del PSOE, crímenes de Estado, corrupción, escuchas ilegales (acuérdense del “veo todo lo que haces y escucho todo lo que dices, a Floriano), y chivatazos al entorno de ETA (Faisán), lo menos que deberían hacer es “taparse” un poquito y no intentar dar lecciones de nada a quién siempre se ha conducido honradamente. Sin duda se trata de una “ausencia de pudor”, por decirlo finamente. La misma falta de pudor que aqueja a algún director de medio de comunicación que cree haber encontrado su “Watergate” particular sin reparar en que su medio no es el Washington Post precisamente, ni él es Bernstein aunque ambos compartan afición por las “Deep Throat”.

Sólo ante la ausencia más clamorosa de pudor se puede entender que alguien como García-Page se permita pedir la dimisión de la presidenta Cospedal. Quién ha estado en todos los chanchullos del antiguo régimen socialista en la región y quién en la actualidad está friendo a impuestos a los toledanos para pagar sus desmanes, revela una vergonzosa falta de pudor pidiendo dimisiones sin aplicarse el cuento. Pero si hay alguien que en este asunto ha enseñado su cara más totalitaria ha sido el líder de Izquierda Unida que ha llegado a decir del presidente del Gobierno que es “presunto culpable”, pasándose por el forro como ya han hecho en otros periodos de la historia con funestas consecuencias, las leyes y la Constitución. Como siempre, la justicia dará y quitará razones y pondrá a cada cual en su sitio. Esa justicia que la izquierda prefiere maniatada y que utiliza a su antojo cuando gobierna con la aquiescencia y con el entusiasmo de la progresía que quiere ganar en la calle lo que no consigue ganar en las urnas.

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